La cocina industrial: el laboratorio del paladar – Cocinas Industriales ZECA

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La cocina industrial: el laboratorio del paladar

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Debido a la importancia de la buena cocina como sector comercial o de convivencia, el día de hoy nos gustaría tratar algunas razones por las cuales debemos crear proyectos integrales cuando levantamos proyectos gastronómicos.

Si el amor comienza por el estómago, es muy importante garantizar la calidad de esos alimentos que nos harán enamorarnos de una persona, una ciudad, o un restaurante.

Primero partamos por el aspecto social: la comida siempre es el centro de las festividades importantes o los días especiales.  ¿Cómo celebramos un cumpleaños? ¿El ascenso tan esperado en el trabajo? ¿Un bautizo?  Casi todos los ritos sociales son celebrados a través de un plato de comida.

Al ser un elemento tan importante en estos sentidos, queda claro que los recuerdos de esos momentos tan especiales estarán siempre ligados a lo que hayamos comido en ese momento. Los chefs profesionales utilizan constantemente un concepto conocido como memoria gustativa que generalmente puede estar relacionada con dos interpretaciones.

La primera tiene que ver con recordar cómo sabe cada ingrediente y así tener la habilidad de crear nuevos platos dentro de una cocina industrial, entonces se manifiesta en el cocinero. La segunda tiene que ver con los recuerdos que nos provoca probar cierto alimento, por lo que se relaciona con el comensal. Claramente, un cocinero habilidoso debe tener la capacidad de manipular ambas vertientes de la memoria gustativa.

Cuando un cocinero hace uso de esta herramienta, debe tener la suficiente habilidad para complementar no solo ingredientes, sino también métodos de cocción, sazonadores y otras partes del proceso gastronómico para evocar esos sabores.

Si lo vemos desde cierto ángulo, se trata de una disciplina comparable con la química, pues un ingrediente siempre reacciona frente a otro y si añadimos una cosa podemos transformar completamente el sabor final.

Este riguroso cuidado con los ingredientes y la manera de disponerlos tiene que estar complementado con la rapidez en el servicio, puesto que el trabajo dentro de una cocina industrial es sumamente demandante. Las órdenes van a llegar de manera simultánea y se pretenderá que cada comensal tenga su comida a tiempo y con buen sabor, así sean solo cinco o cien comensales.

Además, como en todas las industrias, en todo momento existe la posibilidad de enfrentarse a contratiempos. La rapidez de reacción será crucial para que esto no intervenga en el sabor ni en el tiempo de entrega.

Sin duda, todas estas son habilidades que se van adquiriendo con el paso del tiempo, practicando todos los días, pero nada de esto funcionaría si el cocinero no tiene la constancia, así como la entrega total para crear platos deliciosos y alcanzar la satisfacción de los comensales.

Basándonos en el desarrollo de estas competencias, se debe diseñar tanto el espacio y el mobiliario, sobre todo para que los trabajadores tengan la libertad de moverse para resolver sus actividades diarias. Es decir, el éxito de un plato comprende a la unión de diversas actividades.

Hasta ahora hemos hablado de las particularidades físicas y técnicas, pero la cocina es también un arte, muy cercano a la actividad y por supuesto a las percepciones sensoriales. Ahora desarrollaremos esta parte mucho más emocional de la comida. ¿Alguna vez has escuchado que alguien cocinó con amor o que tal vez la cocinera estaba tan enojada que la salsa quedó muy picosa?

Estas frases más allá de ser acepciones populares tienen un poco de verdad. La sazón y la manera en cómo preparamos un platillo tiene una relación muy directa con la personalidad de las personas.

Cuando decimos que una sazón es diferente en cada persona, se refiere justamente a estas cualidades personales y a las distintas maneras que tenemos de hacer las cosas. A esto, también se le conoce como estilo.

Como cada chef tiene un modo muy particular de realizar un plato, así como una preferencia por ciertos ingredientes, puede crear platillos únicos que lo distingan de la comida rápida, pues esta última sólo tiene un método estandarizado. Siguiendo esta idea, han surgido diversos restaurantes de autor y justamente como ofrecen algo más allá que un plato atractivo, han tenido mucho éxito en los últimos años.

De este argumento podemos decir que existen dos tipos de cocina industrial: la de autor y la masiva, tú puedes elegir la que más te guste o incluso consumir en ambos establecimientos, pero lo que es bien cierto es que al consumir comida de autor no solo estas probando un plato delicioso, además vives una experiencia gastronómica que se grabará en tus papilas gustativas.

Lo mejor de todo es que muchas de las cocinas de autor buscan rescatar elementos de la comida mexicana tradicional para fortalecer nuestra identidad a nivel mundial, así como comprobar que en nuestro país se dan muy buenos cocineros.

La cocina industrial puede verse entonces como un laboratorio en donde personas conectadas creativamente, logran hacer uso de sus habilidades técnicas y respaldadas por el mobiliario u herramientas adecuadas, pueden llevar los mejores platillos a tu mesa nutriendo a tu cuerpo al mismo tiempo que hacen crecer tu memoria gustativa.

Quisiéramos cerrar este artículo con la siguiente afirmación: la labor del cocinero es muy importante, pues el servicio que ofrece es la alimentación y por lo tanto, necesita cumplir con varios estándares de calidad, pero más allá de eso, está dando algo de sí mismo, pues crea la comida con sus propias manos.

He aquí la importancia de crear proyectos gastronómicos completamente creativos, integrales y por supuesto, saludables. Un plato de comida bien hecho es el mejor regalo que podemos dejar a un comensal.

Esperamos que este artículo haya sido de tu agrado, aunque hoy quisimos darle un giro y hablar de otra faceta del trabajo gastronómico, te recordamos que por este medio estaremos publicando información sobre nuestros productos, servicios y promociones.

 

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